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Experiencia
Docente |
UNA
HISTORIA DE AMOR. EL TRABAJO DE DANI
Escrito por María López
Escuela Medalla Milagrosa
Mariano Roque Alonso
Dpto. Central
Esta
es una experiencia que ha tocado mi vida, en forma positiva
y me ha hecho crecer personal y profesionalmente.
Soy María López, profesora del preescolar (Educación
Inicial), de la Escuela Medalla Milagrosa con sus gotitas de
amor, de la ciudad de Mariano Roque Alonso del Departamento
Central.
Cada inicio de año escolar me pregunto: ¿como serán?
¿Cuántos alumnos tendré? ¿Cuales serán sus historias o sus
expectativas?, pero hay una historia en especial que quiero
compartir con ustedes.
Su nombre es DANI, mi niño especial, mi niño estrellita, mi
niño de amor, el niño que me ha dado una gran lección de
amor y paciencia.
Tiene 7 años y está en el preescolar, es el niño más
elegante, tranquilo, cariñoso y con una perseverancia en
todas sus tareas que he conocido.
La madre nos relató su historia y cuenta que al nacer, le
faltó oxigeno al cerebro que lo dejó con ciertas secuelas
físicas.
Cierto día dando las orientaciones en el aula y las tareas a
realizar, todos los niños en su deseo de iniciar rápidamente
sus trabajitos, empezaban a trabajar con mucha alegría y
entusiasmo, después de transcurrir un tiempo entregaban sus
tareas muy contentos, pero Dani en su ritmo habitual era
para mi un desafío cotidiano.
Me senté a su lado a observarlo y ayudarlo, y veía en él con
que paciencia, amor y tranquilidad hacia su tarea, tal es
así que su trabajo era el mejor y luego de cierto tiempo me
entregó y me dijo: “Ya está profe”. Lo miré a sus ojos y
observe una chispa de gran triunfo y un caudal de amor, que
me caló en lo más profundo de mi ser. Me estaba dando una
gran lección de amor, a tener paciencia, y que cada niño
tiene su ritmo de aprendizaje.
Su mirada era tan profunda. Emanaba un enorme deseo de
aprender y trabajar que hacia siempre a sus trabajos uno de
los mejores.
Reflexiono sobre esto. Que en nuestro rol de facilitadores
de aprendizajes, debemos conjugar perfectamente las
diferencias individuales y estimular a los niños
cotidianamente, pero por sobre todo, de ir cultivando
valores sólidos en nuestros niños. Hoy nos compete trabajar
con ellos con tan solo cuatro horas diarias de nuestra vida.
El resultado de nuestra trabajo durará toda su vida.
Cultivemos amor, estimulemos paciencia y facilitemos ganas
de aprender todos los días, no solo cuatro horas.

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