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Experiencia
Docente |

VOCACIÓN Y
PROFESIÓN
Escrito por Patricia Ramírez
Docente de la Escuela San Antonio de Padua - Asunción
Cuando me preguntan ¿en qué trabajo y respondo que soy
profesora de Jardín, suelo escuchar todo tipo de
respuestas que se me llaman mucho la atención, como por
ejemplo: Pobrecita…¿Cómo podes? ¿Eso es tan
sacrificado?, o un desabrido y ácido ¡Eso nomás! Eso es
para quienes no tienen aspiraciones…Trabajan para ser
pobres. Pareciera que les estoy diciendo que sufro de
una enfermedad incurable, sufrida y humillante.
El hecho es que Dios bendijo a cada ser con un don
especial, para que lo desarrolle, el mío es el de la
docencia.
Me gusta tanto enseñar y compartir con los más chiquitos
que no lo cambiaría por una oficina con aire
acondicionado, un escritorio personal con teléfono, una
carterita de 100 gramos, uniforme de gala y maquillaje y
peinado perfecto. Yo prefiero estar con championes y
ropa deportiva para salir corriendo detrás de una pelota
que cruzo las paredes de la escuela, o arrastrarme como
víbora y después saltar como canguro con los chicos,
secar lagrimas inconsolables de niños que no quieren que
su mamá los deje solos, para ir a trabajar, recibir
cortésmente la cáscara de una empanada que me invitan a
la hora del recreo, fregarme la mejilla por un beso
pegajoso de chupetín que me dieron, escuchar que soy la
profesora más linda que tuvieron en sus vidas, aunque
sea la única que tuvieron hasta ahora, o que mi ropa es
tan linda y es la misma que traigo todos los días, curar
raspones de rodillas con un beso y salir sudorosa y
despeinada a entregar a los niños a sus padres, que se
despiden diciendo “Te juro que te prometo que vengo
mañana” y por el camino de vuelta a la clase cuando voy
a buscar mis pertenencias para retirarme, escuchar que
uno de los padres se quejo en la dirección porque soy
incompetente por dejar que los chicos se manchen con
tempera. Terminada la jornada darme cuenta que cree con
ellos un mundo de fantasía, investigación, opiniones,
inventos, caricias y luchas que en ningún lugar de
trabajos se lograría. Y por sobre todo que soy yo quien
disfruta a los niños, porque los padres no tienen la
misma oportunidad que yo, por cuatro horas solo son
míos.
Cuando recibí mi título de docente…Ignoraba muchas cosas
de la realidad. Y cuando lo descubrí me di cuenta que en
mi título faltaban varios datos…Si, debía decir
“Profesora de Educación Inicial”…anexo carpintera,
nutricionista, psicopedagoga, enfermera, madre
sustituta, decoradora, jueza, modista, peluquera,
consejera matrimonial, evangelizadora, defensora de reos
pobres…etc. Según la necesidad
El hecho de ser docente es la mejor profesión del
mundo…Sino ¿Por qué, Jesucristo el perfecto el
omnipotente, el salvador pudiendo ser “Rey, Medico,
Arquitecto, Ingeniero, Abogado o cualquier otro
profesional” decidió ser MAESTRO?...Él es nuestro
ejemplo…

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